Aristócrata, en pos del terreno perdido

22 mayo, 2019
Fachada del antiguo edificio donde está asentado CAPASA. Se trata de un patrimonio cultural de la ciudad. Allí habilitaron un museo y una oficina de ventas. Próximamente organizarán visitas guiadas para observar la producción dentro de la fábrica.

Fachada del antiguo edificio donde está asentado CAPASA. Se trata de un patrimonio cultural de la ciudad. Allí habilitaron un museo y una oficina de ventas. Próximamente organizarán visitas guiadas para observar la producción dentro de la fábrica.

Con motivo del festejo por la Independencia, Cañas Paraguayas SA (CAPASA) habilitó un museo e incluso por primera vez permitió visitas guiadas a sus instalaciones industriales. También permitió un acercamiento a uno de los productos más nobles del Estado y promotores del orgullo nacional: la caña Aristócrata que a pesar de los desatinos cometidos por los administradores de la citada empresa, ha conservado su extraordinaria calidad y sus ganas de recuperar el terreno perdido.

Aristócrata es un blend de caña blanca que tiene cerca de 75 años de existencia. Su producción comenzó en el año 1941 con la fundación de la Corporación Paraguaya de Alcoholes (COPAL) que se convirtió en la Administración Paraguaya de Alcoholes (APAL) en 1951. En esa época, ya era un monopolio, lo que dio lugar a la aparición de la famosa caña “clande” producto de las destilerías privadas clandestinas.

Dominaba en el mercado, no sólo porque era un producto hegemónico y monopólico sino porque además tenía una excelente calidad. Le llamaban el whisky paraguayo, aunque siempre estaba por debajo del whisky importado. Pero hoy en día, que los destilados no tradicionales, como el ron (como lo es la llamada caña paraguaya) están adquiriendo un nuevo y gran protagonismo a nivel internacional, Aristócrata tiene la posibilidad de brillar con luces propias, donde otras bebidas similares de nuestro país ya han adquirido renombre mundial. La caña blanca entregada a la APAL por los productores privados se añeja en barricas de roble francés lo que le da su sabor característico.

Un barrilito con capacidad de cuatro litros y medio. Se fabrica con restos de los toneles de roble francés. Lleva Aristócrata de 8 años de añejamiento.

Un barrilito con capacidad de cuatro litros y medio. Se fabrica con restos de los toneles de roble francés. Lleva Aristócrata de 8 años de añejamiento.

En 1993, tras el advenimiento de la democracia, y con el gobierno neoliberal de aquel entonces se privatizó la APAL y pasó a convertirse en CAPASA. La privatización fue un fracaso y la empresa tuvo que ser recuperada por el Estado. En ese ínterin, la empresa fue objeto de diversas formas de corrupción. Se dilapidaron sus productos, se remataron sus preciados toneles y su planilla de empleados se engordó como parte del clientelismo político. Se convirtió en una empresa deficitaria que arrastra desde hace muchos años una frondosa deuda.

Sobre todo con el fisco, lo cual le impedía obtener su certificado de cumplimiento tributario y por lo tanto arrastraba una enorme dificultad para obtener créditos y tentar la venta del producto en el exterior. Sin embargo, en los últimos meses CAPASA logró un acuerdo con la Subsecretaría de Tributación, abonó sus impuestos pendientes y ya cuenta con el mencionado certificado. La nueva administración a cargo de Jesús Lara está con intenciones de aclarar las cuentas de la entidad y hacerla una empresa eficiente y rentable. A pesar de eso, todavía es víctima del prebendarismo.  A fines del año pasado, la prensa informaba que el presidente Mario Abdo Benítez ubicaba en el directorio de la entidad a su asadero personal Osvaldo Benegas López con un salario de 16 millones de guaraníes, sin contar con la experiencia y capacidad para el cargo.

Los viejos toneles de roble francés de CAPASA. Algunos están hechos con maderas que tienen más de 130 años. Habían 21 millones de estos barriles que fueron dilapidandose a través del tiempo. Ahora quedan en la institución 2 millones de barriles.

Los viejos toneles de roble francés de CAPASA. Algunos están hechos con maderas que tienen más de 130 años. Habían 21 millones de estos barriles que fueron dilapidandose a través del tiempo. Ahora quedan en la institución 2 millones de barriles.

Lara afirmó a uno de los medios de prensa “que uno de los ejes de su trabajo es levantar a la empresa” y “recuperar el primer puesto para Aristócrata en el mercado nacional”. Actualmente CAPASA está produciendo al 30% de su capacidad. Esto equivale a una cantidad de 2.338.000 litros de caña, solo de enero a mayo.

CAPASA, tiene varias líneas de producción. De Aristócrata tiene una edición limitada de un reserva especial de 16 años de añejamiento, que cuesta 120.000 guaraníes y solo puede adquirirse en su espacio de venta que tiene en sus instalaciones de Palma y Garibaldi. Después viene reserva especial de 12 años de añejamiento, etiqueta azul que cuesta 29.000 guaraníes. Por último, están las versiones clásicas, Etiqueta Negra, un blend de cañas con 5 a 8 años de añejamiento y la Etiqueta Roja con una añejamiento de 3 a 5 años. Sus precios son de 14.000 guaraníes.

Cabe destacar que CAPASA también vende el Aristócrata un barrilito con el blend de ocho años de añejamiento, con capacidad de cuatro litros y medio a 250.000 guaraníes que únicamente se vende en el local de la entidad. Esos pequeños barrilitos son trabajos artesanales que están a cargo de los carpinteros del ente que usan como materia prima restos de los toneles de roble. CAPASA tiene actualmente un total aproximado de 2.000.000 de toneles y llegó a tener cerca de 20.000.000 que fueron desapareciendo en las distintas administraciones. Por último debemos mencionar que también produce la conocida caña Parapiti.

Los productos estrellas de CAPASA. Un reserva especial de 16 años y otro de 12 años de añejamiento.

Los productos estrellas de CAPASA. Un reserva especial de 16 años y otro de 12 años de añejamiento.

Se debe mencionar que Aristócrata tiene una deficiente campaña de marketing y promoción. El producto no se encuentra en muchos puestos de venta. Pero constituye un producto muy apreciado por los consumidores locales. Al ser una empresa pública no persigue fines de lucro y por lo tanto carece de la agresividad necesaria para conquistar el mercado, ya que calidad no le falta.

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