La gastronomía también incursiona en la política

20 noviembre, 2015

carlo-petriniTranquilos. En la alta política. No es que vayamos a hablar de colorados o liberales, de Mario o de Arnaldo, sino que lo haremos de algo un poco más principista. Hablaremos de la alianza de los chefs con los productores agrícolas y de cómo esta modalidad que va ganando mayor interés no es sólo una cuestión de solidaridad con los agricultores sino de una visión de cómo la economía local puede ayudar a transformar el mundo.

Este tema, siempre vigente, saltó en los últimos días al tapete tras la intervención de Carlos Petrini en el reciente Forum Gastronomic de Girona, España, uno de los congresos enogastronómicos y feria más importantes de España y por ende del mundo. Petrini, es el fundador del movimiento internacional Slow Food, muy conocido por sus radicales opiniones acerca de la gastronomía y la producción alimentaria actual.

Su participación como exponente era para tratar el tema “La alianza de los chefs”, con el objetivo de realizar un llamamiento a esos profesionales para realizar una gastronomía lo más cercana posible a los productores y agricultores para preservar una agricultura de calidad, limpia y justa. Sin embargo, terminó hablando de economía y de política, cuestión que un periodista de la cadena Ser de España recogió luego en una entrevista con Petrini.

En el citado congreso todos esperaban que hablara de gastronomía pero terminó refiriendo a la política y la economía. En la oportunidad, Petrini, considerado el padre del concepto Kilómetro 0 proclama que la alianza entre el chef y el pequeño productor no es una cuestión de solidaridad, sino un acto político importante, y deploró que hayamos perdido un 60 % de nuestra biodiversidad por motivos productivos y de rentabilidad.

“Idolatramos la economía desde hace solo 100 o 150 años, lo cual, en relación a la Historia de la Humanidad, supone muy poco tiempo. Antes importaban más otras disciplinas académicas, como la filosofía o el derecho. Pero la Economía conquistó el privilegio de convertirse en un fin, dejando a la naturaleza como algo que está al servicio de las finanzas. ¡Todo está al servicio del dinero! Y eso ha generado un grave problema: el cambio climático. Por eso es necesario un cambio de paradigma.

¡Nosotros tenemos la capacidad de conseguirlo! Todo pasa por la economía local, y eso tiene que ver con la soberanía alimentaria y la democracia participativa. De esta manera, la gente sencilla puede convertirse en protagonista del cambio. La economía local en red puede transformar la economía global. Nosotros defendemos este modelo porque, aunque a mí el cambio climático ya no me afectará, a ese niño que está allá…”, expresó a la cadena Ser de España.

El periodista intervino para hacerle notar que este cambio de paradigma parece más sencillo de lograr en un pueblo pequeño porque es relativamente fácil abastecerse de los productos locales, pero que en una ciudad no hay más remedio que acudir a los más barato que ofrecen los supermercados.

“En 2008 la población de las ciudades superó a la del campo, así que el cambio pasa por fortalecer una agricultura metropolitana de proximidad. En Brooklyn, uno de los barrios de Nueva York, ya hay muchísima huerta en las terrazas. ¡La economía local puede ser la economía de una gran metrópoli como Nueva York! ¡Hay muchos productores! Quizá no sea la solución definitiva, pero Nueva Jersey está a una hora de coche. Al final se trata de que los productos no crucen tres continentes…”, contestó

El tema de la necesidad de conocer, valorar y comprar a los productores locales también se está tratando de inculcar en nuestro medio. En el mes de octubre pasado se realizó en Textilia, un evento denominado Mongaru que fue un encuentro entre agricultores, campesinos, con los cocineros y consumidores de Asunción, organizado por varias organizaciones sociales incluido el capítulo paraguayo de Slow Food.

El objetivo de estos encuentros es fomentar un mercado directo entre los campesinos y los consumidores de la ciudad, a fin de crear un frente dedicado a la defensa de la biodiversidad, de una agricultura y de una comida que no destruyan el medio ambiente. La producción alimentaria actual busca maximizar la eficiencia en animales y vegetales para maximizar el rendimiento. Pero esto es un ataque directo a la biodiversidad.

El movimiento Slow Food considera que la agricultura en pequeña escala es la verdadera respuesta al hambre en el mundo. Se trata de lo que se denomina la soberanía alimentaria. Esta concepción busca desarrollar actualmente una relación directa entre los cocineros y chefs con los productores agrícolas no solo para ayudarlos y contar con productos buenos y sanos, sino para lograr el cambio de paradigma que reclama Petrini.

Fuente:
http://cadenaser.com/ser/2015/11/17/gastro/1447748908_236929.html

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